Carne roja y procesada vinculada con hígado graso no alcohólico

El consumo mundial de carne ha aumentado durante las últimas décadas. También lo hace la evidencia de una relación entre el alto consumo de carne roja y procesada con enfermedades crónicas como cáncer, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Un nuevo estudio publicado en el Journal of Hepatology agrega a la lista la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

“La enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD por sus siglas en inglés) se considera como el componente hepático del síndrome metabólico, con la resistencia a la insulina y la inflamación como factores clave en su fisiopatología.

El estilo de vida occidental poco saludable juega un papel importante en el desarrollo y progresión de NAFLD, es decir, la falta de actividad física y el alto consumo de fructosa y grasas saturadas. Nuestro estudio observó otros alimentos comunes en la dieta occidental, a saber, carnes rojas y procesadas, para determinar si aumentan el riesgo de NAFLD”.

Prof. Shira Zelber-Sagi, RD, PhD. Investigadora principal. Facultad de Salud Pública Universidad de Haifa, Israel.

Para probar la asociación del tipo de carne y el método de cocción con NAFLD y la resistencia a la insulina, los investigadores llevaron a cabo un estudio transversal entre individuos de 40 a 70 años, quienes aceptaron participar en un estudio de detección metabólica y hepática entre 2013 y 2015. Los sujetos del estudio se sometieron a colonoscopia de detección, en el Departamento de Gastroenterología y Hepatología del Centro Médico de Tel Aviv.

La NAFLD y la resistencia a la insulina fueron evaluadas mediante ultrasonografía y evaluación del modelo de homeostasis (HOMA).

El tipo de carne y el método de cocción se midieron según la frecuencia de los alimentos, y los cuestionarios detallados sobre el consumo de carne.

El estudio

Después de excluir a algunos de los participantes debido a factores como enfermedad hepática viral y abuso del alcohol, se incluyeron cerca de 800 sujetos en el análisis principal, de los cuales, una submuestra de 357 sujetos completó el cuestionario de la carne.

La NAFLD se diagnosticó en el 38.7% de los participantes y la resistencia a la insulina en el 30.5%.

La proporción entre la ingesta de carne roja y blanca fue alrededor de un tercio y dos tercios respectivamente, similar a la dieta típica de la población israelí.

Los sujetos que más consumían carne eran un tanto más jóvenes, principalmente hombres, tenían un índice de masa corporal (IMC) más alto, mayor ingesta calórica y un peor perfil metabólico.

Los resultados mostraron que el alto consumo de carne roja y procesada se asocia de forma independiente con la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la resistencia a la insulina, independientemente de la ingesta de grasas saturadas, colesterol y otros factores de riesgo como el IMC.

Además, las personas diagnosticadas con hígado graso no alcohólico que consumieron grandes cantidades de carne preparada con métodos no saludables, y aquellas que consumían altas cantidades de HCA, tenían más probabilidades de desarrollar resistencia a la insulina.

Métodos de cocción poco saludables

Freír o asar a la parrilla a término bien cocido o cocinado fue identificado como un método de cocción no saludable. Esta forma de cocción produce compuestos pro-inflamatorios denominados aminas heterocíclicas (HCA).

Recomendaciones sobre el consumo de carne en relación a su tipo y preparación

Las dietas bajas en carbohidratos se recomiendan con frecuencia para prevenir enfermedades metabólicas.

Estas dietas bajas en carbohidratos pueden ser muy ricas en proteína animal, provenientes especialmente de carne roja.

Mientras que la carne aporta nutrientes valiosos y beneficiosos para la salud, incluyendo proteínas, hierro, zinc y vitamina B12, el estudio actual indica que la carne debe consumirse con moderación, y su tipo y método de preparación deben ser elegidos cuidadosamente.

Aunque la asociación entre el alto consumo de carne roja y procesada y NAFLD aún no se ha confirmado mediante estudios prospectivos, Zelber-Sagi recomienda limitar el consumo de carne roja y procesada y en su lugar optar por carne blanca más sana, como pollo, pavo y pescado.

También recomienda hervir o cocinar al vapor y evitar freír o asar a la parrilla a temperaturas que deje la carne en un término bien cocido o cocinado.

“La enfermedad del hígado graso no alcohólico es una enfermedad principalmente orientada al estilo de vida. Con una sólida orientación médica y nutricional, los pacientes se encontrarán mejor informados y equipados, para implementar los cambios de estilo de vida necesarios para ayudar a revertir esta enfermedad”.

Zelber-Sagi.


Fuente

Zelber-Sagi, S., Ivancovsky-Wajcman, D., Fliss Isakov, N., Webb, M., Orenstein, D., Shibolet, O., & Kariv, R. (2018). High red and processed meat consumption is associated with non-alcoholic fatty liver disease and insulin resistance. Journal of Hepatology. https://doi.org/10.1016/j.jhep.2018.01.015

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